El própolis se usa en medicina desde hace miles de años, en las civilizaciones del antiguo Egipto y en Grecia, se conocían sus propiedades antisépticas y cicatrizantes y, por ello, lo utilizaban en aplicaciones para combatir numerosas enfermedades. Es un producto difícil y costoso de recolectar, el própolis está presente en pequeñas cantidades en la miel.
Composición química. Está compuesto de resinas y bálsamos, ceras, flavonoides, lípidos, aceites esenciales, pólen, minerales como aluminio, plata, cromo, estaño, hierro... También contiene vitamina A y vitaminas del grupo B, en especial vitamina B3 o niacina.
Propiedades farmacológicas. El própolis tiene propiedades inmunoestimulates, antibióticas (bactericida y fungicida) y antivíricas. También es un antiinflamatorio eficaz y cicatrizante. Además posee un ligero efecto analgésico.
Indicaciones terapéuticas.
- Afecciones respiratorias y de garganta: el própolis es eficaz en procesos infecciosos de las vías respiratorias como resfriados o gripe, por sus propiedades inmunoestimulantes, antivíricas y antibióticas. También se emplea en casos de laringitis, bronquitis, amigdalitis o sinusitis, donde además son efectivas sus propiedades antiinflamatorias y analgésicas.
- Piel y mucosas: efectivo en abscesos, forúnculos, ulceraciones y otras afecciones de la piel especialmente en micosis o infecciones por hongos como el pie de atleta. Por otro lado, se ha mostrado efectivo en el tratamiento del acné. También útil en llagas o aftas bucales.
- Ginecología: útil en infecciones vaginales como candidiasis y en casos de inflamación y picazón, en forma de lavados.
- Sistema digestivo: muy útil en el tratamiento de la úlcera gastrointestinal, así como en infecciones intestinales.
Formas de administración y posología.-Cápsulas: 2 en el desayuno y 2 en la cena.
-Cremas.
-Extracto de própolis: mezclar con agua para realizar lavados.
-Tinturas.
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